De la tragedia humana a la belleza creadora. La gran paradoja

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Hay veces en las que hay que detenerse en un sitio, observarlo bien y, mentalmente, tratar de sentir lo mismo que sintieron los que allí vivieron. Este ejercicio “viajero” es muy sano, sin embargo se complica si delante tienes un campo de concentración como el de Austwitch. Después de acercarnos a una de las mayores tragedias de la humanidad, os propongo elevarnos a la belleza de las minas de sal de Wieliczka. La gran paradoja.

 

 

Era un día frío, gris, una tarde de un día cualquiera. Ante mi se postraba la entrada tantas veces revelada en el cine, y en las alturas el famoso “Arbeit match frei” (El trabajo os hará libres). Parece una ironía que las primeras palabras que pronunciaban los “kapo” a los nuevos prisioneros fueran que desde allí solo se salía por la chimenea. Pasamos bajo el funebre arco y entramos en los primeros pabellones. Madera que olía a sufrimiento, escasez y penuria. Los primeros en ser recluidos fueron los polacos para después ir incrementando la dotación de población judia una vez implantada la “solución final”. El día 20 de enero de 1942 en Wanusee (Berlin) unos jerarcas nazis decidieron el fatal destino de 6 millones de personas. Austwitch era un campo de trabajo que estaba aislado del casco urbano con buenas comunicaciones por lo que facilitaba la “logística de la muerte”. Poco a poco, a medida que llegaban más y más prisioneros, se decidió crear Austwitch II–Birkenau con barracones más grandes y añadir los crematorios. Ya no valía trabajar como el que más hasta caer exhausto para ser libre. En los convoyes iban hacinadas las personas que eran deportadas de los diferentes guetos y un 30% era eliminado inmediatamente. Sólo se podia salir por la chimenea, aunque muchos creyeran hasta el último minuto que todos los rumores que se vertian sobre ese campo eran infundados. Aún así, quien lograba pasar la primera “selección” no obtenia un pasaporte a la felicidad. Los que eran seleccionados se les tatuaba el brazo para el control ya que no había tiempo para poner el número en los trajes a rayas. El día a día de los prisioneros era terrible. Se salía en grupo de buena mañana al son de las marchas que tocaba la orquesta del campo para facilitar el paso y por delante tenian un duro día de trabajo. Los “sonderkomandos” ayudaban fielmente a respetar las órdenes marcadas y cada tres meses eran ellos mismos los que pasaban por la cámara de gas. El alimento total del día era ½ litro de café, un litro de sopa aguada y 300 gr. de pan con mantequilla. Todo lo que yo quiera transmitir no llega a reflejar ni en un un por ciento aquí es poco con el sufrimiento de estas personas. No os contaré más. Me embargan emociones que no me dejan escribir ni transmitir lo que allí sentí. Sólo exijo desde mi modesto puesto en la humanidad que esto no vuelva a ocurrir.

 

 

Posteriormente, nuestro viaje continuó hacia las minas de sal de Wieliczka, catalogadas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Sus galerías y salas, algunas a 135 metros de profundidad, han sido decoradas por artistas mineros. La ambientación de los espacios y las esculturas talladas en la sal recrean acontecimientos históricos y leyendas relacionadas con los setecientos años de la historia de la mina. El recinto consta de nueve niveles y en cada uno de ellos, se encuentran esculpidos en sal, diversos altares, estatuas y numerosos objetos de arte. La visita puede durar unas dos horas. Aconsejo detenerse en la Capilla de San Antonio y el Altar mayor de la Bienaventurada Kinga (una virgen que despierta gran devoción entre los polacos y que fue una princesa que se casó con Boreslau regalándole al pueblo polaco unas minas de sal en Hungria). En esta sala podemos encontrar imponentes lamparas de araña que son auténticas obras de arte talladas a mano. Fíjense también en la obra de “La Última cena” de Leonardo Da Vinci”. Un alto relieve esculpido en las paredes de la cueva. Una auténtica delicia si sabemos apreciar su delicadeza y su parecido con el original.

Que nadie se imagine el color blanco ya que la sal gema es negra debido a los movimientos geológicos que hicieron que el agua del mar se mezclara con otros minerales, dándole ese color oscuro. Contiene cierta robustez aunque dentro de la escala de dureza esté en el lugar 2´5 siendo el diamante 10. Antes se utilizaba para el trueque o intercambio de productos (ahí deriva la palabra salario). Ya desde la antiguedad, el pueblo neolítico ya extraía sal de las fuentes para su uso en la conservación de alimentos. Una vez se dispuso de herramientas apropiadas, comenzaron a excavar para encontrar mayores dotaciones salinas. El trabajo de minero era duro (Casimiro el grande fue el primero en crear el primer derecho minero del mundo) y entre ellos también había artesanos que construían sus propias estatuas. Aún siendo un trabajo peligroso, el más expuesto era el minero que se encargaba de eliminar el gas metano probando en cada recoveco acercar una antorcha por si había concentración. Frecuentemente se producían explosiones y morían. Los mineros han sido siempre unos trabajadores muy gremiales y han tenido una especie de “seguridad social” propia. Los familiares de los que bajaban a la mina eran amparados por la comunidad minera y, en caso de enfermedad o fallecimiento, se les daba cobijo y protección. Había pocos enfermos en la mina ya que se comparó la salud de los mineros de las minas de sal con la de los mineros de otras minas (productoras de carbón, por ejemplo) y se descubrió que estar continuamente trabajando con sal ayudaba al aparato respiratorio. Como dato curioso, hay que saber que Goethe, el famoso escritor alemán, fue ministro de la minería en la Republica de Weimar y trabajó en estas minas. Quizá le sirvió de inspiración para inaugurar el Romanticismo alemán.

 

 

Si después de esta visita nos queremos relajar o curar de cualquier afección respiratoria, podemos probar el Spa que hay en el interior de Wielicska ya que crea un microclima especial y algunas personas pasan noches enteras durmiendo en el interior de la mina para curarse de sus enfermedades respiratorias. Hay un tratamiento que dura 17 días. Por el momento, prefiero verlo en 2 horas que estar encerrado 17 días aunque es toda una experiencia.

Poco a poco nos vamos acercando a la capital del país, pero ahora toca parar para tomar una buena sopa Zurek acompañada de un plato denominadobigos y que se puede considerar el plato nacional de Polonia . Está compuesto de col agria muy similar al sauerkraut y de varios tipos de carnes frescas, embutidos y setas. Tradicionalmente un plato de los cazadores servido después de la caza. Comencemos pues con el famoso ¡ NAS DROVIA!.

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RAULET EL ARTILLERO | REDACTOR TURÍSTICO Y DE VIAJES

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