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I❤️ NY

Lo primero que te llama la atención cuando conoces a NY es que te “suena su cara”. Es decir, que te embarga esa inconfundible sensación de un déja vu, o más exactamente, un déja visité. Quien mejor describe lo que digo es Stevie Wonder (si, el de “si bebes, no conduzcas”). Este famoso compositor y cantante tiene una canción que se llama “Living in the City” donde una parte de una estrofa dice:”New York, Just like i pictured it”. Supongo que los lectores doctos en ingles (el mio es malo porque mi profesor es malo) sabrán traducirla inmediatamente y si no, poco más o menos, sería “Nueva York, tal como me la había imaginado”. Nada resulta extraño, sino al revés, todo tiene un aire familiar: Las luces de Broadway, los taxis amarillos, el vapor que sale de las alcantarillas, la gente que hace footing en Central Park, las curvas sinuosas del Guggengeim…

 

Para las generaciones que han crecido con las películas de Woody Allen o series tan conocidas como Kojac, Cagney y Lacey, Friends o Sexo en Nueva York, la ciudad de los rascacielos no depara sorpresa alguna, ni el atropellado inglés de los taxistas ni esa milagrosa habilidad para apretar el timbre de una puerta con dos enormes bolsas de papel marron que se han comprado en un supermercado vecino (“Colmado”, según los latinos).

Tuve la oportunidad de visitarla durante tres semanas hace un año. Estuve durmiendo con una familia que vivia en Brooklin, al lado de Prospect Park. Solo la entrada con esa barandilla típica de las calles neoyorkinas ya era de teleserie. Además, todas sus conductas, comportamientos y situaciones vividas me hacian sentir como si nos estuvieran continuamente filmando para salir en una “movie” o por la TV. Era muy divertido predecir cosas con la única información de lo que ya habia visto en alguna película. Recomiendo ver “Manhattan” de Woody Allen antes de visitarla. Si, ya se que es muy tópica, pero reencarna el espiritu de esta ciudad a la perfección. También sugiero “Gangs of New York” con una increíble interpretación de Leonardo Di Caprio y una visión muy sugerente de cuales fueron los inicios de esta imponente ciudad.


NY no decepciona. Se entrega de lleno a todo aquel que se presta. Además, le obliga a uno a reconsiderar la idea que pueda tener de ella. Una vez pasado el primer trance de familiaridad, las primeras veinticuatro horas de exposición le pueden dejar a uno tan entusiasmado como derrotado, molesto o perplejo. La primera sensación que tuve al salir por una boca de metro en Manhattan fue la de una hormiga diminuta en medio de unos gigantes de hormigón. No dejaban ver el cielo y mis ojos recorrian sus terribles fachadas buscando algo de luz. Es una emoción indescriptible. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center, NY volvió a ser la ciudad donde más ojos se dirigian. Gracias a las nuevas tecnologías pudimos ver la catastrofe en directo y también vimos el terror dibujado en sus habitantes y la posterior fuerza y determinación para superar tamaña tragedia. Con su skyline (el más famoso del mundo) cercenado para siempre, es posible que su espiritu también haya cambiado, esta vez para bien.

Asi como en otro artículo dijimos que Sevilla podria representar bien los tópicos que se le atribuyen a España, NY no es ni mucho menos América.

En esta ciudad siempre se respira un aire diferente que es un combinado o mezcla de razas, valores, paises… es un cocktail perfecto que se nutre de todas las culturas para ser una de las ciudades con más vida diurna y nocturna que he conocido nunca. Un buen consejo gastrónomico que os voy a dar es que viajeis a todos los paises del mundo a través de su comida “chatarra”. Podeis elegir cualquier restaurante de comida rápida y barata con la única condición de que cada dia sea de un pais diferente (No os imaginais la cantidad de sorpresas culinarias y de sabores exóticos que os vais a encontrar). Por poco dinero podreis comer en un etiope de Queen´s, en un Mongol de Brooklyn, en un australiano (excelentes vinos) en Staten Island. Todos estos barrios forman la increíble diversidad de esta ciudad dotandola de carácter propio y haciendo micromundos dentro de lo que ya es un estado dentro de otros Estados más “unidos” por su cultura homogénea. Hay tantas cosas que ver en esta ciudad que los primeros turistas de la ciudad son los propios lugareños, habitantes de un Nueva York que desconocen. Mi amigo John, oriundo de esta ciudad, nunca ha visitado el Bronx.

Desde Woodlawn Cemetery hasta la Mcsorley´s Old Ale House de East Seventh Street, desde el almuerzo en el Sylvia´s on Lenox en el barrio de Harlem hasta el jazz de Village Vanguard, desde las ostras del bar de la Grand Central Station hasta los pasillos de la sección de libros de segunda mano de la Srand Book Store, hay infinidad de rincones insospechados, curiosidades, acrónimos (como DUMBO, Down Ander the Manhattan Bridge Overpass, “Por el paso bajo el puente de Manhattan”), bares, museos entretenimientos y comunidades étnicas para llenar toda una vida y no un mero bocadillo de salt-beef .

Hay una Gran Manzana para todos los gustos, intereses y expectativas y, cosas de la historia, podría haberse llamado Nueva Ámsterdam. Nueva York se merece no una, sino mil vidas para conocerla y amarla. Gracias Woody por presentárnosla.

I love NY

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